miércoles, 10 de julio de 2013

UNA HISTORIA DE LA NIÑEZ

Ella no había cumplido los 9 años cuando su deseo al soplar las velas de cumpleaños, o al brindar tras las campanadas de fin de año, siempre era el mismo, que él dejara de beber. En una ocasión creyó que su deseo se había hecho realidad cuando poco tiempo después regresó a casa diciendo que iba a empezar a beber cerveza sin alcohol. Aún recuerda la alegría y la sensación de paz que invadió su pequeño cuerpo. Sin embargo, esta decisión duró poco tiempo y pronto la situación volvió a lo de siempre. Gritos, tensión y una falta de comunicación que no les permitiría nunca conocerse de verdad.

Es cierto que nunca fue agresivo con ella físicamente aunque psicológicamente era otra historia. Recuerda desde bien pequeña sentir cómo parecía que se le iba a salir el corazón del pecho sólo con escuchar el sonido de la llave entrando en la cerradura. Recuerda saltar como un resorte desde el sofá para irse lo más rápido posible a la cama pensando, qué sería esa noche, a quien le tocaría soportar sus gritos y su mal humor en primera persona. Durante mucho tiempo ella sintió miedo, mucho miedo. Este miedo le parecía bastante irracional, pero con el tiempo se ha podido dar cuenta de que a una niña se le ocurren un montón de cosas por la cabeza que podían pasar. Hasta donde llega su memoria, recuerda que en su mente le comparaba con el Dr. Jekill y Mr. Hyde. Por la mañana, recién levantado estaba tranquilo, no había tensión, era tolerante, no muy cercano pero de trato normal. Pero a la noche se convertía en alguien diferente, parecía otra persona, Mr. Hyde, estaba siempre enfadado y pagaba su frustración con el primero que se le cruzara. Con el paso de los años el Dr. Jekill dejo de aparecer y la mayor parte del tiempo convivía con Mr. Hyde. 

Y así fue creciendo, presenciando situaciones desagradables y difíciles de entender para la edad que ella tenía. Palabras que minaban su autoestima, decisiones irracionales que le llenaban de rabia e impotencia, un trato machista que provocaba en ella sentimientos de odio y a la par de culpabilidad por no sentir amor hacia el. 

Con los años la necesidad de ayuda en forma de tratamiento médico que fue necesario para superar la ansiedad que sentía sólo con verle. 

Ahora esa niña ya es una mujer que puede mirar atrás sin sentir rencor, sin sentir miedo, sin sentir culpa. Con la capacidad de agradecer lo bueno que también le dio. Cosas materiales que hubiera cambiado sin ningún tipo de duda, por escuchar un te quiero de sus labios, o un, tranquila hija, todo va a salir bien. Agradecer sin duda lo mucho que le enseño todo lo vivido a su lado para saber ahora tratar a sus hijos con todo el respeto posible para que no pasen en absoluto ni un sólo segundo de miedo. 
Con el maravilloso poder de perdonar todo aquello que durante su tierna infancia le hizo sentir. Con la fuerza suficiente para pedirle perdón por no haber sido capaz de comprenderle antes, pues al fin y al cabo dentro de el tambien había un niño muy herido al que nadie supo enseñar a demostrar sus emociones, a expresar sus sentimientos, un niño al que le daban chupitos de aguardiente cuando tan sólo era un bebe para acallar su llanto. Un niño al que incluso le practicaron un exorcismo para ver si así dejaba de llorar. 

Es sin duda una niñez que dista mucho de la que ella le dará a sus hijos, y que le gustaría profundamente que hubiera sido de otro modo, pero al menos ha sido capaz de evolucionar para ver lo que se esconde tras todo aquello e interiorizar infinidad de enseñanzas que todo ello le ha proporcionado. Una niñez que ya no le duele recordar sino fuera porque no les permitió a ninguno de los dos conocerse de verdad. 

Una niñez que ahora le ha hecho una adulta fuerte, con las ideas muy claras y con la misión de no cometer los mismos errores con los que ahora son sus niños. 

Una niña de la que yo ya no me olvido, porque aquella niña fui yo. 

3 comentarios:

  1. Una maravillosa mama!!!t quiero cuñada!!

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    1. Y yo a ti cuñada. Gracias por leerme y por comentar. :-)

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  2. admirable poder plasmar así los sentimientos, xq dentro hace daño y fuera ayuda no sólo a tí, sino a mucha gente...bssss

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